Una vela encendida por Assef y la poesía

Un grupo de personas que lo quieren, nos reunimos este 5 de abril para recordar al poeta Pedro Alberto Assef, recientemente fallecido. En la biblioteca de su ciudad (Ciego de Ávila, Cuba), nos convocó el joven escritor Heriberto Machado, y pude hablar desde la emoción y la memoria sobre un gran poeta y un amigo, recordando cómo durante muchos años su casa era el punto de encuentro en el centro de esta ciudad.

Su tía Lourdes nos contó de su “sobrino más querido”, por ella conocimos las anécdotas de un niño especial, su formación, su amor por su hijo Ástor, y cómo la soledad y la angustia se instalaron en su temperamento desde que sufrió a temprana edad el divorcio de sus padres.

Lo oímos decir sus poemas, gracias a que yo lo grabé allá en el lejano 1998, con sus reflexiones sobre la necesidad de escribir poesía para “intentar darle una estocada a la soledad”. José Gabriel Quintas, Mayda Batista y Pedro Evelio Linares (escritores de distintas generaciones) también contaron con gratitud lo que Assef significó en sus vidas, pues era un poeta esencial, de atormentada soledad”, que se expresaba como tal en todo momento y transmitía la pasión por la poesía.

Pedro Evelio describió su meta actual de reunir toda la obra de Assef, la publicada y la inédita, y solicitó colaboración a quienes conserven textos suyos, sobre todo escritos o publicados fuera de Cuba.

Repasamos los poemas que preferimos. Ileana Álvarez revivió “Este libro no es mío”, un texto que es imposible no leerlo a posteriori como un testamento, en que el poeta habla de la muerte floreciendo a través suyo, la soledad, y explicita ensoñadoramente el deseo de integrarse finalmente al mar:

Estoy al borde del mar y de la noche.

Tengo los ojos fríos y las manos heladas.

La soledad me ha vuelto un animal,

un pájaro sin piel con la memoria herida.

A quién le digo

que la muerte viene naciendo en mí,

con quién espanto

la extraña flor que me despunta por la boca.

[…]

Ya soy el mar

y vuelvo a ser el mar

cuando termine este poema.

Esta tertulia, en la sala de Literatura de la Biblioteca Provincial, en definitiva nos hizo tomar mayor conciencia sobre la vitalidad de la poesía de Assef, un poeta cubano, universal, y así lo recordamos en las palabras del ensayista Luis Álvarez Álvarez, citadas del prólogo a la antología poética Estación Interior (2003) que yo preparé cuando ya él vivía en los Estados Unidos:

“La poesía de Pedro Alberto Assef aparece concentrada, escrita, si se me perdona la brutalidad de expresión, sobre sí misma, como si no hubiera papel capaz de la nitidez, la atormentada soledad que, como una confidencia última, se confiesa en cada uno de sus textos. Cómplice de esta entonación intensa, es el verso que tal vez no podría ser descrito sino por un vocablo abrumador de otras épocas: bruñido, limpiado con ásperos paños una y otra vez, insensata, inútilmente, como un remedo de un Sísifo jadeante y contenido. De aquí su trabajo con el verso y las formas líricas tradicionales, integradas a una expresión contemporánea, por momentos coloquial e irreverente. […] Es una poesía de la angustia, del imposible sometimiento a la soledad, que deja en pulpa macerada la indagación fundamental del poeta, su confesión de soledad de carne y espíritu.”

Comentarios

2 pensamientos en “Una vela encendida por Assef y la poesía

  1. Beatriz Basile

    Gran poeta, de una sensibilidad profunda.Sus poemas son enormes , como yo le decía, por su calidad, su construcción perfecta. Sería bueno editar una antología, porque es un grande de la poesía cubana.

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