¿Todos los buenos decimistas hacen… poesía?

Foto de Francis Sánchez

El decimismo en Cuba es un fenómeno que en los últimos años no ha dejado de crecer, desbordando ampliamente la cultura rural, la oralidad y las tradiciones festivas. Un mundo de la décima cubana con sus propias leyes, con mitos y saberes propios, hace rato que abarca también la cultura libresca, la historiografía, además de formas de vivir y filosofar popularmente.

Entre el amplio público, la décima ha alcanzado un grado superior de presencia como forma consabida y código compartido, lo que permite a muchos escritores darle un uso menos pasivo en aspectos icónicos de la estrofa y su transmisión tradicional, permitiéndose cualquier hibridez y un culto más esencialista. Algunos poetas, por eso, sin dejar de considerarse incluso “decimistas” —ninguna otra estrofa define a un gremio, donde coinciden el repentista y el escritor—, suelen desdibujar los límites formales y revelarse contra las normas del folclor.

Pero, hay una ilusión que decimistas hábiles se encargan de difundir entre la concurrencia: que lograr una décima es la más difícil prueba poética. Resulta totalmente incierto. Y estos mismos magos han echado a correr otros rumores, como que, por ejemplo, aceptar un pie forzado hace más embarazosa una improvisación, cuando —para quien vive de ello— significa todo lo contrario. Lo arriesgado siempre será alcanzar el salto de una obra y una calidad poéticas, trascendentes, a partir de cualquier punto de apoyo o ruptura. El mundo del decimismo, en Cuba, está lleno de virtuosos ejecutantes que no son ni la mitad de poetas que parecen. Entre sus hábitos gratuitos, suelen darse el tour de force, la glosa de sobremesa, las permutas —meter una novela, un refrán o la geografía de Cuba en octosílabos, por ejemplo—. Típico de estos malabares es el delirio de discursar atropelladamente sin salirse de la “cárcel de oro”.

Todos los fenómenos antropológicos de socialización tienen un interés positivo para la cultura y los procesos identitarios, sin duda pueden tonificar los músculos. Pero, en hacer décimas, estrofas redondas y cantables, no hay ningún récord significativo para la poesía. Es el hallazgo del poema a partir de allí, la poesía en sí, el pensamiento poético —inseparable de su realización pragmática única— el verdadero valor que trasciende a blandos divertimentos. Leer o escuchar la forma de la décima y no lo que sucede a través del verso medido, lleva a una gran parte del público conocedor que integra el microcosmos del decimismo, a atender el virtuosismo mimético, minimizando el acecho por la verdad de la poesía, por su más vívida y original aparición. Sin embargo, de presentarse ella siempre será —como lo hemos sentido en las mejores obras del decimista Jesús Orta Ruiz, y de Eliseo Diego o Ángel Gaztelu, por ejemplo— otra sorpresa.

Comentarios

2 pensamientos en “¿Todos los buenos decimistas hacen… poesía?

  1. Efrin Riverón Argüelles

    Ningún síntoma de polémica me movió hacerte la aclaración sobre el poeta Francisco Riverón Hernández. Lo hice, porque sé que a la hora de hablar de la décima en la Isla, debe salir a relucir su obra, que según sus estudiosos, es un camino de luz, ya que sin duda alguna, la décima riverónica, se estableció como una
    escuela de la estructura, desde mediados del pasado siglo XX. te abrazo con el corazón hecho décima

    Responder
  2. francis Autor

    Pues amigo, claro que pudiera mencionarlo, aprovecho ya para suscriubirlo, como uno de los buenos, pero en una enumeración siempre se dan elementos que indican a una serie imposible de dar totalmente. Imagínate, son unos cuantos. La enumeración representativa, sin embargo, quise que fuera indicadora de los autores que en mi lectura personal significan vivencias únicas y distintas. Con Eliseo y Gaztelu, traje ejemplos de no “decimistas” tradicionales, cuyas décimas me han marcado, Orta Ruiz es como el embajador de ese reino en que están también esos otros decimistas que conocemos y reconocemos. Disculpa el interés de polemizar en este punto sobre el mundo del decimismo. Mi abrazo decimero.

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.