Archivo por meses: Noviembre 2017

Ser “hombre a todo”

En Cuba, en nuestras casas y en la vida pública, se nos ha preparado tradicionalmente para defendernos de los ataques de la vida, en la esgrima de “ser hombre a todo”, frase que hemos oído desde pequeños. Si recordamos bien, este aprendizaje partía de la creencia en que el hombre era “el animal”, dicho literalmente: “el chacal” y chacalista, el que no lloraba, el que nunca decía “te quiero”, listo para la pelea día y noche, el que pertenecía por completo a la calle, a la patria y a los paradigmas de una muerte violenta y consagratoria.

Nuestro simple “papel de hombre” como tales engendros, se probaba por el empleo de la fuerza bruta que nos hacía tomar ventaja supuestamente respecto al llamado “sexo débil” que quedaba limitado a las tareas domésticas, pero también frente a rasgos de “debilidad de las ideas”, “flojera” o confusión sentimental, abandonando lo más pronto posible cualquier síntoma de “infantilismo” o “indefinición sexual” como podían serlo la temida “hipersensibilidad”, la solidaridad y la curiosa imaginación por las delicadezas del espíritu. Con tal de hacernos un “hombre hecho y derecho”, empezaban por obligarnos a matar al niño que llevábamos adentro y enterrarlo aún más hondo en nuestra personalidad, donde no se viera ni se oyera. Este proceso de conversión en un artefacto cultural negativo, nos ha exigido a las primeras víctimas una mutilación sistemática de capacidades humanas, al ponernos en función de un ejercicio de poder y control irracional.

No ha sido la obra de un solo sexo, ni mucho menos una construcción espontánea o casual. Desde madres y padres a hijos e hijas, entre familiares, entre amistades, pero sobre todo entre estructuras sociales, económicas y políticas anquilosadas, se nos ha querido dotar de una coraza que termina revelándose como una cárcel. A la larga, el largo aprendizaje para ser “el hombre de la casa”, “el macho de la película”, “el más cojonú” e intransigente de la historia, más cerrado, viril y abusivo, acaba por dejar a muchos hombres en un estado de indefensión ante la vida, con una falta inmensa de aptitudes para establecer lazos humanos. 

Yo, un guajiro de un pueblo pequeño, recibí lo que me tocaba de esta formación desde niño, en casa, en el barrio, y sobre todo en la beca forjadora del “hombre nuevo”. Quizás la vida no me alcance para curar todas las heridas de las que pueda tomar conciencia, pues no basta con sacar conclusiones intelectuales, cuando muchas deformaciones están en mi cuerpo, las tengo incorporadas, como no saber hacer casi nada en una cocina. He tratado de rectificar mi modelo de hombre y padre con una crianza distinta de mis hijos y el acompañamiento a mi esposa. Me daba risa el revuelo que se armaba en el barrio cada vez que me veían tendiendo pañales sobre la azotea o jugando a las bolas con mis hijos. Una vez, en un pequeño debate en la cola del pan, alguien me intentó lnoquear así: “Tú no eres ni el hombre de tu casa”. Logró sacarme por un momento del sitio donde estábamos parados, y sonreí, imaginando el punto de vista de aquel otro que miraba desde el balcón de enfrente a este guajiro de notable estatura tendiendo ropa. Visualicé entonces cierta perspectiva intemporal, y me sentí más tranquilo. La cosa no iba tan mal.

En Cuba, en nuestras casas y en la vida pública, estamos llamados a desandar en el futuro próximo un camino muy largo de malformación machista que nos trajo hasta aquí, y que ha tendido a apartarnos de los paradigmas de una sociedad diversa, abierta, inclusiva, cultural y políticamente. En este proceso de reconstrucción social los hombres hemos contraído casi desde la cuna esta gran responsabilidad de redescubrir qué es “ser hombre a todo”, por encima de sexos, preferencias sexuales y cualquier otro tipo de diferencia, en la medida que puede significar el desafío de convertirnos en mejores seres humanos, ni más ni menos. Sin duda hay mucho que desaprender entre todos.

Laura López Fernández sobre poesía visual de Francis Sánchez

Agradezco a la destacada investigadora y crítica Laura López Fernández (University of Waikato, Nueva Zelanda) por dedicarme un capítulo en su reciente libro sobre poesía experimental. Y comparto un fragmento de sus opiniones que me han regalado la sorpresa inigualable de sentirme comprendido desde la distancia, por alguien a quien ni siquiera conozco. Les dejo con este poema visual mío y el análisis del mismo realizado por ella. 

Este año he tenido la suerte de recibir un premio por mi poesía visual, ser censurado con una exposición que no me permitieron hacer en la ciudad donde vivo en Cuba, y, cuando menos lo esperaba, llega la noticia de este libro crítico en que la soledad y la constancia de la creación se ven recompensadas. Intento ser coherente y ni enterarme de los “ponzoñosos archiveros” que me rodean. Me siento, por un instante, tranquilo conmigo mismo.

Laura López Fernández:

“En este poema visual sumamente condensado, se maximiza lo visual y lo verbal a través del uso de técnicas no verbales y de la tipografía de cuatro unidades mínimas verbales que forman por separado y en conjunto cuatro fonemas que producen significación léxica y semántica. “Pieza Isla” es un poema muy logrado en su condensación de técnicas y efectos. En el plano cromático sobresale la ausencia de color y el contraste blanco y negro de las letras añade un efecto dramático y de tensión al tema político de la isla, nación, país. La textura y grosor de las letras también enfatiza el cuerpo y contenido del poema. La experimentación tipográfica es fundamental en el plano expresivo y visual. La fragmentación visual y verbal es un efecto que produce tensión a nivel semántico. Las cuatro letras separadas y a modo de escultura nos muestran el referente isla y Cuba como eje central del poema. La “A” situada en la esquina inferior de la “S” tiene un hueco en forma de llave que simboliza un mensaje doble. Por una parte delata el encerramiento de la propia isla y también indica la posibilidad de apertura. La “S” representa el referente topográfico de la isla de Cuba, está colocada de forma horizontal y su cuerpo sinuoso simboliza la geografía de la isla. En la parte superior de la “S” tenemos un icono adicional, minúsculo pero significativo de una mano alzada, como pidiendo ayuda. Esa mano es el referente humano de cientos de miles de personas en busca de auxilio, o desesperadas. La intención del poeta no es dificultar la interpretación sino mostrar con una gran economía de medios una problemática doble, social, humanitaria y también estética (represión, violencia, muerte, desesperación y, por otra parte, crisis en las artes, crisis de representación). Para ello el autor ha escogido crear en un género no muy común en Cuba pero habitual en otros países, como es la poesía visual y tipográfica.”

Antología de una vida

Hemos recibido  un regalo muy lindo. Publican antología de la poesía de Ileana Álvarez y mía, por el Frente de Afirmación Hispanista, México, con estudio protoidiomático y selección de Fredo Arias de la Canal, incluye sendos prólogos de Luis Manuel Pérez Boitel (de sus cartas de Rilke). Son unas 200 páginas de un libro especial para nosotros, por supuesto, con un valor sentimental, pues resume una vida juntos. Las ediciones del Frente tienen una amplia circulación internacional, ya recibimos mensajes de Rusia, Argentina, etc. Pero, el ejemplar que aquí veis, está deterioradito a pesar del poco tiempo,  porque es el del poblado de Ceballos, así que ya ha pasado entre las manos de mi madre, familiares, vecinos, lo cual me hace mucho más feliz.